Cuando Todo Va Bien… y Aún Así Te Saboteas
El autosabotaje amable que nadie te enseñó a detectar
¿Te ha pasado?
Todo comienza a fluir. Te llaman para ese proyecto soñado. Terminas ese taller que tenías pendiente. Empiezas a tener más clientes, más foco, más ingresos… y de pronto, como si alguien hubiera apretado un freno invisible, te llenas de dudas. Te distraes más. Te enfermas justo antes de lanzar algo importante. Te olvidas de responder ese correo clave. Te saboteas.
Y lo peor: ni siquiera lo notas.
No lo haces con mala intención. No dices “hoy voy a arruinar mi progreso”.
No. Lo haces desde lo que parece lógica, prudencia… o hasta cansancio.
Yo le llamo el autosabotaje amable.
Y en el libro The Big Leap, Gay Hendricks lo explica con una brutal claridad.
Lo llama el Upper Limit Problem: el momento en que llegas a un nuevo nivel de éxito, gozo o abundancia… y tu mente, en vez de celebrarlo, entra en pánico. Porque ese estado de plenitud no te resulta familiar.
Tu termostato interno dice: “Esto es demasiado bueno. Algo malo va a pasar.”
Así que sin darte cuenta, creas el caos que justifique volver a tu zona conocida.
El problema no es que no sepas avanzar.
Es que no sabes sostener lo que has avanzado.
Y este patrón se activa en todos lados:
Justo cuando comienzas a tener más ingresos, haces una compra impulsiva.
Cuando una relación sana aparece en tu vida, empiezas a dudar de ti.
Cuando te sientes más fuerte que nunca… te saboteas la rutina.
¿Por qué?
Porque una parte de ti está acostumbrada al caos.
Al drama.
Al esfuerzo constante.
A la lucha como único camino.
Entonces cuando llega la calma… no sabes qué hacer con ella.
La plenitud te desconcierta.
La estabilidad te resulta sospechosa.
Y sin darte cuenta, buscas volver al terreno que conoces: el de la urgencia, la presión, el desgaste.
Y aquí es donde entra el autosabotaje.
Porque no siempre grita.
A veces… susurra con voz amable:
“No es el momento.”
“Primero resuelve esto otro.”
“Y si te das un break… te lo mereces.”
Y sin darte cuenta, comienzas a diluir tu avance.
A justificar tu inacción.
A permitir que ese 5% que te falta… sabotee el 95% que ya lograste.
Esto nos pasa a casi todos. Yo lo he vivido muchas veces. Ese impostor viene y pareciera querer instalarse.
Hace un tiempo lancé algo que llevaba años soñando. Todo iba bien. La gente feliz. Resultados visibles. Y de pronto, empecé a cuestionarme: “¿Y si no es suficiente?”, “¿Y si no puedo sostenerlo?”…
Sin darme cuenta, bajé la velocidad.
Me volví más perfeccionista.
Y empecé a distraerme con ‘urgencias’ que no eran urgentes.
¿Resultado? Perdí impulso. No porque el proyecto no funcionara…
sino porque mi mente no estaba lista para sostener tanto bienestar.
¿Y entonces qué hacemos?
¿Cómo no repetir el patrón?
Aquí te dejo 3 pasos que cambiaron todo para mí y espero puedan servirte a ti también:
1. Reconoce tu termostato interno
Identifica en qué nivel de éxito, amor o abundancia te sientes “seguro”.
Y observa qué pasa cuando superas ese nivel.
¿Te enfermas? ¿Te llenas de dudas? ¿Empiezas a postergar?
👉 Eso es tu termostato intentando volver al “equilibrio” que conoce.
Pero ese equilibrio ya no te sirve.
2. Elige conscientemente sostener el gozo
Cuando todo va bien, en vez de pensar “esto no puede durar”…
agradece. Respira. Y afirma con intención:
💬 “Estoy aprendiendo a sostener este nuevo nivel.”
La plenitud también se practica.
No te sabotees solo porque el bienestar te resulta ajeno.
3. Redefine tus límites de merecimiento
Muchos de nuestros bloqueos no vienen del miedo a fracasar…
sino del miedo a brillar.
¿Te das permiso de tener una vida plena?
¿O sientes culpa por avanzar más rápido que otros?
💥 El verdadero salto cuántico comienza cuando decides que mereces sostener lo bueno, sin sabotearlo.
No le temas a tu siguiente nivel.
No apagues tu fuego solo porque te resulta desconocido.
Quizás esta vez…
el desafío no sea escalar más alto,
sino sostener lo alto sin caer.
Si llegaste hasta aquí, no es casualidad.
Es porque estás a punto de dar ese gran salto interno.
Y si esta vez no quieres retroceder…
🌟 Atrévete a sostener lo bueno.
🌟 Atrévete a no sabotear tu expansión.
🌟 Atrévete a romper tu propio techo de cristal.
Nos vemos la próxima semana.
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y tenga miedo de sostenerlo.
Con todo mi amor,
Carmen Victoria